A veces uno trabaja sin parar, frente a la computadora, muy ocupado. Es uno de esos días en los que sabes que no vas a salir temprano de la oficina, y que tu almuerzo mejor que no se prolongue mucho. Uno de esos días en el que 15 personas te hablan a la vez, tienes 20 mails nuevos que te da miedo revisar, y no sabes si el sánguche que le compraste a la señora de afuera te va a caer mal, con toda esa mayonesa bajo el sol, pero tampoco tienes tiempo para enfermarte.
Haces miles de clics a distintas páginas, buscando las últimas noticias. Pasas por los diarios más serios del mundo, hasta las páginas de chismes. Clic aquí, clic allá. Y de repente abres una página y hay una nutria mostrándote a su bebé. Tienes que parar y enseñarle la foto a toda la gente que conoces y sabes que va a apreciar esto. Porque durante un momento en tu día, una nutria te mostró a su bebé y no puedes ignorar eso. Y los nervios y la ternura que esa imagen te generó hace que el corazón se te achique y te cueste respirar un rato. Te está mostrando a su bebé de ojitos cerrados y manitos rosadas. En esos días ocupados, cuando una nutria te muestra su bebé, te preguntas por qué no vas a buscarla y decirle: “señora, qué lindo su niño”. Pero tienes que seguir haciendo clics. Ahí se las dejo.

